Le tomó 75 años a la Mujer Maravilla llegar a la pantalla grande, y para justificar esas casi ocho décadas de espera, su llegada fue de la mejor y más gloriosa forma posible.

Pero antes de entrar en el tema, pongamos algo de ambiente musical.

A la Mujer Maravilla del DCEU la vimos en acción durante los dos mejores minutos de BvS (los únicos dos minutos de la película que valen la pena, pero eso ya es una opinión personal), así que llegado el momento de su debut en solitario, era sensato preguntarse si esta película seguiría el mismo camino gris y pesimista de Man of SteelBatman v Superman. La respuesta, para alegría -y maravilla- de todos, es no. Diana es un héroe distinto, y su película lo demuestra.

Yo quería salvar al mundo“.

Así empieza la historia de Diana, la joven princesa de las Amazonas, nacida y criada en la paradisiaca isla de Temiscira, donde ningún hombre ha puesto un pie jamás. Entrenada como la mejor de sus guerreras, Diana es capaz de luchar contra cualquiera, y aun así su corazón, su compasión y su capacidad de sentir amor son su mayor arma. Hablamos de una heroína que puede levantar un tanque de guerra con sus propias manos, pero que se sorprende al ver la nieve por primera vez y que se conmueve tanto al ver el precio de la guerra en unos inocentes que se lanza a la batalla sin pensarlo.

Es esperanza y optimismo en su mejor presentación, y justo eso era lo que le faltaba al Universo Expandido de DC.

Y sin embargo, hay que aplaudir a la directora Patty Jenkins y al guionista Allan Heinberg por haber elegido ambientar la película en la Primera Guerra Mundial. La Gran Guerra le quitó su inocencia al mundo. Fue la primera vez que tantos países estuvieron en conflicto, la primera vez que se usaron gases tóxicos en combate, la primera vez que murieron tantas personas, y el fin de la guerra clásica en Europa. El mundo cambió después de esa guerra, y es el escenario perfecto para esta historia de origen. Diana sale de Temiscira con la misma inocencia en el alma, y se ve enfrentada a lo peor que el mundo podía ofrecer, y debe sufrir pérdidas y conocer el lado oscuro del hombre en su camino. Sería muy fácil que se volviera cínica (hola, Superman), que se encerrara en el dolor de su pérdida (hola, Batman) o que simplemente se hubiera decepcionado de la humanidad, que no es tan bondadosa como las historias de su madre le hicieron creer. Pero no es sobre ellos, es sobre lo que cada quien decida creer, y Diana decide creer en el hombre, y por sobre todo, en el amor, y no hablamos del amor romántico y cliché, hablamos del amor de los unos a los otros, de la compasión y la empatía, de la capacidad de querer ser mejores.

Sólo el amor puede salvar al mundo en verdad“, concluye Diana, y éste es un mensaje que no habría podido llegar en un mejor momento en la situación mundial, cuando resulta tan fácil rendirse ante el odio o el miedo. Gracias por el recordatorio.

Gal Gadot interpreta a Diana con toda la inocencia y la fuerza que el personaje requiere. Su genuina alegría cuando ve por primera vez un bebé en la calle, su aplomo mientras atraviesa un campo de batalla y su dolor ante las pérdidas de la guerra se refleja en pantalla, y maneja sin problema las escenas más físicas de la película. Diana saliendo de las trincheras por primera vez con su traje y sus armas es un momento épico en la historia del cine, y puede que a muchos no nos haya convencido cuando se anunció originalmente que la actriz israelí sería la encargada de interpretar a la Mujer Maravilla, pero a estas alturas, sólo quiero ofrecerle una corona de laurel.

Chris Pine se pone en el uniforme de Steve Trevor, y si bien al principio me recordó un poco a su interpretación del Capitán Kirk, logró diferenciar a ambos personajes en el transcurso de la cinta. Fácilmente pudo haber sido el equivalente de la doncella en apuros, o competir con Diana por ser el héroe de la historia (hablamos de un oficial del ejército con más experiencia en la guerra, después de todo), pero Steve reconoce que Diana es la que lleva la batuta en su misión y que no necesita que nadie la defienda, así que simplemente se dedica a apoyarla de la mejor manera posible, como si se tratara de un soldado más, y respeta su posición.

El resto del grupo de nuestros héroes, compuesto por Sammy (Saïd Taghmaoui), Charlie (Ewen Bremmer) y el Jefe (Eugene Brave Rock), no están ahí simplemente de adorno. Son hombres capaces, y cada uno representa una parte del mensaje de la película. Charlie está traumatizado por los horrores que ya ha vivido en combate, pero es bienvenido dentro del grupo porque necesita sentirse útil. El Jefe no es una representación acartonada de un nativo americano, sino un hombre que ya no tiene nada que perder por su propia guerra y que está buscando algo que ganar en medio del ambiente bélico europeo. Y Sammy tuvo que adaptar su sueño porque su color de piel no le permitió alcanzarlo. Los tres son un serio comentario político de aquella época, y tristemente también de la época actual. “El ‘traidor’ ni siquiera está aceptando dinero. Simplemente no puede vivir en otra parte. Así que está haciendo lo que puede aquí. Y el mentiroso en verdad es sólo un actor que está intentando sobrevivir y no ser este soldado. Y el soldado no está bien con matar al final,” declaró Patty Jenkins al Washington Post sobre este grupo de personajes, defendiendo por qué quiso mantener esas escenas, y se lo agradecemos.

Sin embargo, hablamos de una película de superhéroes, y por supuesto que hay acción. Pocas escenas en el cine se han sentido mejor que la de Diana saliendo de la trinchera, o el “Wonder Woman Theme” sonando de fondo cada vez que ella entraba en combate. Ah, y verla levantar un tanque, por supuesto. Así mismo, la escena de las Amazonas en combate es un placer visual en todos los aspectos, y se nota que la producción buscó a atletas, deportistas, dobles de acción y artistas marciales, y no sólo caras bonitas, para interpretar a cada una de estas guerreras (todo mi amor a Antiope disparando tres flechas a la vez -y acertando- tras un salto en el aire. TODO MI AMOR).

Mujer Maravilla es, sin duda, el primer acierto tanto de crítica como de audiencia del DCEU, y por muy buenos motivos. Es la esperanza y el optimismo que había prometido Geoff Johns al volverse parte de los proyectos cinematográficos de DC. Es lo que habíamos estado esperando por 75 años los fanáticos del personaje. Y es, definitivamente, lo que toda niña alguna vez quiso ver en el cine: una heroína que era tan fuerte y valiente como cualquiera de sus contrapartes masculinos, y que aún así su mayor fortaleza fueran sus sentimientos.

Tal como dice más de un personaje en la película, no, no nos merecemos a Diana, pero gracias a los dioses del Olimpo, a Allan Heinberg, a Patty Jenkins y a Gal Gadot que ahora la tenemos.

ModoGeeks le da a Mujer Maravilla 10/10 lazos de Hestia.