¿A quién no le gustan los monstruos gigantes destruyendo cosas? Son simplemente geniales y es un tópico muy común en series animadas y algunas películas, como Power Rangers (cuya película estrena este mes) o Pacific Rim, pasando por el juego Rampage, al que le dediqué muchas horas de pequeño. Pero hoy estamos aquí para hablar de King Kong y su nueva película en la gran pantalla: Kong: La Isla Calavera.

Se podría pensar que La Isla Calavera es una precuela o un remake o una adaptación, y todas éstas están en cierto sentido equivocadas en este caso porque ahora estamos ante un universo completo. La imagen icónica de nuestro gorila gigante favorito meciéndose alrededor de la aguja del Empire State es en realidad una invención del cine y además es una temática. Todas las películas de Kong van de lo mismo de una u otra manera: el hombre versus la naturaleza, y exactamente de eso va esta nueva película, aunque ubicándonos exclusivamente en la Isla Calavera, el ambiente natural de este animal monstruoso, un lugar hermoso y lleno de peligros cada dos pasos.

La película se ubica justamente terminando la guerra de Vietnam. Los financiamientos a investigaciones con fines militares se están acabando y los soldados vuelven a casa. Sin embargo, Bill Randa (John Goodman) quiere aprovechar estos últimos momentos para embarcarse a una investigación para explorar una isla cubierta con una tormenta perenne, donde supuestamente hay monstruos gigantes -y obviamente, todos los tratan de loco. Con algo de esfuerzo, Randa consigue el apoyo financiero y militar para embarcarse en la misión de exploración y logra reclutar también a algunos consultores civiles, entre los que está James Conrad (Tom Hiddleston), un ex-militar británico contratado como explorador, y Mason Weaver (Brie Larson), periodista encargada de la fotografía del proyecto.

Comandando la misión junto a Randa, tenemos a Preston Packard (Samuel L. Jackson), un militar con una obsesión por el conflicto bélico. Todos ellos junto a un equipo de militares y científicos se embarcarán en esta aventura hacia una isla desconocida.

Pero suficiente de personajes humanos, hablemos del Rey Kong y de los monstruos que para eso estoy escribiendo este review. Y es que la Isla Calavera es un lugar realmente peligroso con un ecosistema particularmente nocivo. Kong es el protector de esta isla y desde el primer momento que aparece en pantalla es intimidante, y aun en las escenas donde se le ve quieto, la cinta consigue trasmitir el poder que tiene. Además, tenemos s un Kong mucho más bestial en comparación a la película del 2005, no solo en actitud si no también en su aspecto, en el que apreciamos cicatrices de peleas pasadas, algunos insectos alrededor de él y hasta hierbajos. Además de Kong, en la isla hay diferentes animales tanto hostiles a los humanos como herbívoros pacíficos, todos realmente impresionantes. Y además tenemos a los Skull Crawlers, uno seres completamente monstruosos, que son el enemigo natural de Kong, y que aparentemente tienen un origen distinto a las otras criaturas del lugar.

Aunque la trama de esta película es realmente básica, siendo una película de viaje y supervivencia, lo destacable realmente es la acción. Ésta se alarga cuando corresponde, se pausa en algunos momentos de exposición para explicarnos detalles de este mundo, y continúa con monstruos matándose entre ellos o a los humanos, todo realzado con una fotografía espectacular, con grandes detalles e imágenes espectaculares, sobre todo en aquellas escenas a contraluz. Me agradó sobremanera el uso de diferentes lentes y formatos dándole una variedad a la cinta, algo que poco se ve en el cine en general. Y es que esta película nos narra más con imágenes que con diálogos. No es necesario que se nos diga todo para entender a los personajes o algunos conceptos. 

Las referencias a las viejas películas están, pero son muy contadas ya que Kong: La Isla Calavera nos está contando una historia diferente y la típica relación damisela en apuros-mono no se aprecia tan fuertemente en esta cinta, cosa que se agradece.

Eso sí, debo recordarles que esta película tiene una escena post-créditos y no solo eso, que no sólo amplía un poco más la trama, sino que da pie al inicio de este nuevo universo compartido entre monstruos gigantes.

En general, Kong: La Isla Calavera es altamente disfrutable y las escenas de acción constante logran mantenerte entretenido; además, “el héroe” y “la chica” no son forzados a quedar juntos al final -lo que no habría tenido ningún sentido-, y eso sólo le da puntos a esta película. Obviamente, tiene sus fallos sobre todo a nivel de diálogos, pero eso no es lo más importante y le da un toque cómico a la trama.

Kong: La Isla Calavera en realidad me enamoró por su apartado visual y, sobre todo, por su narrativa sin diálogos. Por eso, al rey en su regreso triunfal le doy 9/10 calaveras gigantes.